Quien viaja deprisa, pierde la esencia del viaje.
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1.10.13

...del tío Ratón a Los Centenares.


Si caminas solo, irás más rapido, si caminas acompañado, llegarás más lejos. 
Proverbio chino.

Una nueva salida con mis amigos del sur, me permite recorrer uno de esos caminos, que tantas veces he recorrido, con cierta envidia, a través de  foros y blogs amigos.
No muy lejos del rio Aguamula, al primer lugar  que nuestros pasos nos llevan, es el conocido como el cortijo del Tío Ratón.  Un lugar que a ojos del caminante actual, es idílico por el sitio en el que se encuentra ubicado, pero visto desde la distancia y viendo donde  moraban sus habitantes, uno se da cuenta, que la vida tuvo que ser especialmente dura en aquellos tiempos.  El cortijo de las Grajas, con su impresionante cueva y su pequeña cerrada, es  otro de esos lugares, que en estos  momentos del camino, me dejan sin habla; necesito mi tiempo para disfrutar de este lugar, tiempo en el que me  pregunto, que razones  llevaron   a estas personas, a  elegir este apartado rincón, donde  intentar labrarse un futuro y dar mejor vida a su familia.
Nuestro camino continua, y  en él, seguimos encontrando diferentes cortijos en mejor  o peor estado, pero ahora toca disfrutar del camino como tal, y sobre todo,  de la compañía de mis compañeros, que no dudan en brindarme toda su sabiduría y buen hacer,  sobre esta zona de la sierra y en especial de sus gentes. Un camino repleto de bellos rincones que asoman en cualquier curva o collado, la fuente de Beatriz, Las Cabañas,  la Morra de Las Hormigas, El Banderillas; tantos  son los nombres y los lugares por los que pasamos, que cuesta retenerlos. Nuestro camino busca  el prado de  La Peguera, antes de llegar a Los Centenares, otro  lugar cargado de historia, dentro de la sierra,  y hoy,  abocado al olvido, pues no deja de ser una aldea fantasma, de  la que sus habitantes fueron expropiados de sus viviendas y  modo de vida, en pos de algo que nadie logra entender, salvo por  aquellos  que les expropiaron. Sus casas aún se mantienen en pie, intentando recordarnos  que durante un tiempo, hubo vida en aquel lugar de la sierra, y pese a todo ello, tuvieron  más suerte que la vecina  aldea de Las Canalejas, en la que  sus casas fueron totalmente demolidas,  salvo la iglesia y el cementerio que aún se mantienen en pie. Su fuente, según dicen, la de mejor agua de toda la sierra, nos da una tregua antes de proseguir nuestro camino.
El día avanza inexorablemente y los kilómetros,  van pesando en las piernas, pero el viejo camino de Los Estrechos, nos acerca a una  pista forestal, desde donde podemos ver el embalse del  Tranco, lugar donde terminara nuestra ruta. Pero mis compañeros  tienen prisa y  alma aventurera por lo que deciden tirarse por derecho en busca del cortijo de Las ánimas, y de esta forma ahorrarnos  algún kilómetro extra, que nos costaría  de seguir por la mencionada pista.
Cansados, pero con una sonrisa, por el camino realizado, damos por concluido el día, no sin antes darnos una merecida penitencia.





Castellón de Los Toros.

Cortijo del tío Ratón.

El Mulón y panorámica de Las Villas.

Pequeña cerrada en  Las Grajas.



El Banderillas.



Los Centenares.

Tornajo en Los Centenares.

El grupo en la fuente de Las Canalejas.

Embalse del Tranco.

10.9.12

Del Tranco al Artuñedo.


Sin sus hombres y mujeres. La sierra, es sólo piedra.
José Cuenca   -La sierra caliente-.



Una nueva escapada al Sur, me pone en contacto con mis amigos, “los frescales de los miércoles”, un grupo de lo más heterogéneo y simpático, que uno pueda encontrar. Eso sí, grandes amantes y conocedores de estas sierras, -cierto es, que por las fechas en que estamos, son muchas las ausencias-.
Esta vez, la ruta que plantean, es, lo que ellos llaman de exploración, pues ya son pocos, los lugares que les van quedando por conocer, dentro del parque natural.
Nuestro camino, empieza en las cercanías del embalse del Tranco, allá por las juntas de los arroyos Montero y Frío. Seguimos este último, aguas arriba, unas veces por sendas ya olvidadas y otras directamente por sendillas hechas por la fauna que habita en la zona.
Según nos vamos adentrando en la Cerrá, nos asombra el agua que recorre este paraje, y la abundancia de antiguos cortijos que hay, -señal de la importancia que tuvo esta zona en su época-, cortijo de Elíseo, Los Periquillos, Los Coloraillos, y algunos más que se olvidan. Pero si importantes fueron los cortijos, no menos importantes lo son sus fuentes. Fuentes que este grupo de amigos, se encarga de restaurar en la medida de sus posibilidades, pues saben bien de su importancia, para todos aquellos que de un modo u otro, recorren  estos caminos.
El camino, nos va dejando rincones de, una gran belleza, y  en más de una ocasión, tenemos que pelear literalmente con la maleza para poder acceder a ellos; del mismo modo, que en momentos de dudas, también pone a nuestro alcance, restos de algún viejo cortijo, que nos señala  la buena dirección.
 Pese a que mis compañeros son  conocedores del entorno y saben orientarse fácilmente, en alguna ocasión, su intuición falla, o tal vez puedan  sus ganas por seguir,  lo que creen  viejos caminos. Fuese por el motivo que fuese, al final toca pasar,  por un momento un tanto delicado, en el que nos acordaremos, de aquella fuente que ya se quedo muy atrás y del sol que aprieta inclemente.
Si en más de una ocasión, observásemos bien, e hiciésemos caso a los viejos serranos, -que en el fondo, saben más que nosotros de estos menesteres- cuantos malos ratos no evitaríamos, - eso sí, después quedan para unas risas y como simple anécdota-.

Arroyo Frío.







Los Coloraillos.




Llegados al Artuñedo, uno de los objetivos del día, hablamos con algunos de los habitantes de esta pequeña aldea, que se muestran extrañados de nuestra osadía y piensan que andamos un poco locos,  al caminar por esos lares con “la calo” que hace y tras un rato de  conversación, nos indican  la dirección a seguir. Después de refrescamos bajo el chorro de agua de su lavadero, -esto nos ayuda a recuperar parte de las fuerzas perdidas-, y  de un merecido descanso, seguimos  nuestro camino.
El collado de La Romana, nos lleva hasta la casa forestal de Las Hazas, con lo que nuestra circular se va completando poco a poco.  Gracias, a que recientemente han limpiado de maleza esta parte de la sierra, nuestro caminar se hace más llevadero, El Yelmo, La sierra de Las Villas, Peña Amusgo, se van colando por nuestra retina y el final de nuestro camino se ve cercano, al igual que el embalse del Tranco, cosa que vamos agradeciendo, pues van muchas horas de camino, el sol no dio tregua alguna y los pies ya van  renqueando. 
Como final a este camino, toca una merecida penitencia frente a unas frías cervezas, y como no, unas risas mientras comentamos las anécdotas del día en animada conversación.



El Artuñedo.



Hacia el collado de La Romana.

El Tranco y La sierra de Las Villas.

C.F de Las Hazas.

Los padres de la criatura.

Embalse del Tranco.

Tornajo y Peña Amusgo.

16.4.12

Risca del Guijarrón.


Tras unos días de mal tiempo y algún que otro remojón, unos claros en el cielo me dicen que hoy,  también toca salida. Como dispongo de poco tiempo, un par de cosas en la mochila y otra vez en marcha, en busca del embalse del Tranco,  en sus inmediaciones se encuentra el camino de hoy.
La Risca del Guijarron tiene poca altura, pero su atractivo radica en las vistas que ofrece desde su cima. El camino es sencillo de andar y no ofrece dificultad alguna, muchas revueltas y alguna que otra vista sobre el embalse. En una de estas revueltas,  me encuentro con un pastor y su rebaño,  con el que  mantengo una animada conversación durante unos minutos. Me cuenta que vino de tierras africanas en busca de una vida mejor y ha terminado en estas tierras perdidas de dios,  haciendo el mismo oficio que ejerció de pequeño en su pueblo, con lo que las ganancias no han sido grandes que digamos, tras   despedirnos y desearnos suerte, sigo mi camino y voy meditando en las vueltas que da la vida y recordando algo que leí no hace mucho tiempo. En este mundo loco en el que vivimos, y en el que todo está descubierto, el viajero al planificar su viaje, almacena demasiada información, y cuando realiza su viaje, y ve algo, ya conocido, siente cierta alegría al comprobar que él también ha sido capaz de llegar hasta ese lugar. Algo parecido me sucede a mi cuando veo fuentes, cortijos  o panorámicas  que me recuerdan a fotografías vistas anteriormente.
A lo largo del camino, se está produciendo una tala de pinos, llama  mi atención las marcas que tienen los pinos - que pienso,  serán cortados  los próximos días-  y la numeración que contiene cada uno de ellos,- nunca antes había visto algo así-. El camino,  se hace un poco largo por las mil revueltas que da, pero poco a poco, la caseta forestal se ve más cerca. Una vez en ella,  la panorámica que se  ofrece de la sierra, bien ha merecido el madrugón. La sierra de Las Villas, Segura, Cazorla, el embalse del Tranco en casi toda su extensión. Una gozada disfrutar de este lugar y del silencio, que tanto echo de menos en demasiadas ocasiones.






Por La Maja del Rufo.

Fuente de Las Raíces.



Risca del Guijarrón.

¡¡¡A, numerarse!!!

El Tranco.




Contemplando el embalse, vienen a mi cabeza lo leído sobre su construcción, como desalojaron a las personas que vivían en este fértil valle, y  a fuerza de expropiación fueron alejados de su modo de vida y  de sus casas, que aun,  en tiempo de sequia, asoman por encima de las aguas. También me acuerdo de la figura del abuelo de mi pareja, Ángel -El Cojo- , que participo en la construcción del embalse cortando pinos, hasta  que  un fatídico  accidente, lo retiro del oficio.
El tiempo apremia y un cambio de viento, me dice que llega la hora de volver, las nubes amenazan agua. Enfilo el camino de vuelta por el mismo lugar que subí, pero  esta vez atrocho todo lo que puedo, la lluvia anda cerca y no quiero nada con ella, ya me he mojado bastante estos días. Pero uno, es como es,  y siempre hay tiempo para una nueva fotografía, con lo que al final, algunas gotas pillare. En estos momentos me acuerdo de una persona muy entrañable para mí, que en  ocasiones como esta, diría, aprieta el paso o no saldremos con los pies secos. De vuelta a casa,  voy pensando por donde me perderé  otro día, pero ya  habrá tiempo para eso.

El Tranco.

Sierra de Las Villas.



Sierra de Segura, (El Yelmo entre las nubes).

Los Mansegosos.

C.F El Guijarrón.

Diente de león (Taraxacum officinale).

Hornos.